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viernes, 20 de enero de 2012
Si un día vuelves...
Si ese día
de sorpresas,
llega un día.
en tus promesas,
aquel dia
creeré.
más si llega
el día,
en que no vuelves
¿Qué haré?
Si decides,
cruzar el mar,
y las voces
de la gente
no escuchar,
si decides
caminar adelante,
y adentrarte
en el amor
en el perdón
he de amarte.
Más si solo,
de mi quiere saber,
por fisgoneo,
para saber,
de mi vida,
mi ánimo
y mis amores,
te diré:
asi vuelvas,
o te mueras,
te amaré.
Y si la vida,
caprichosa,
y odiosa,
me lleva
a las nubes,
a los cielos,
sin un cuerpo,
sin razón
sufriré.
Si en pena
mi alma muerta
puede estar,
y viajar
por los rincones
las tierras,
los mares
recorreré
mas ese lugar,
en que tu estés
en que vives,
no iré.
Porque mi alma,
es paciente,
y te ama,
sin saber…
Porque es tonta,
y muy frágil
y me grita,
sin un día vuelves,
esperaré.
martes, 4 de octubre de 2011
¡Cásate!...
solo su cuerpo se zozobra,
y mal dicen que alma llora,
impertinente y lúcida en el mundo;
yo solo creo en las verdades,
y no en lo que en el mundo aflora.
Gimen por el pueblo,
que te han visto hoy con él,
y con una mancha en tu vestido,
me han dicho que has aparecido
¡Oh mis ojos que no quieren verte!
Y si sin dicha he de morir,
solo será por no tenerte.
Ayer lloré, cuando me dejaste,
mal codicié tu cercanía,
al pasar por la serranía
en el pueblo que nos vio crecer;
entre deseos te he pedido,
¡No visites mi lecho de descanso!
cuando tenga que fenecer.
Hoy he visto unos ojos,
lloriqueando y suplicando,
con clemencia me pedían
con el arte que solo el mentiroso,
solo fije mi vista y me vi,
no como creí, no era hermoso.
¿Supiste que me voy?
entre llantos, listeza y agobio
de la gente que me quiere;
no se si te quedarás llorando
pues más nada puedes hacer,
solo oír mi ultimo pedido;
¡Cásate! ha de ser.
Cásate, por que si no lo haces
en dos siglos tus bisnietos,
leerán mis paráfrasis,
¡Y te condenarán vilmente!
en la tumba que reposes,
hasta que tu alma demente,
sea olvidada por la gente.
Dicen que del árbol caído,
todos hacen su provecho,
y una vez que yo me vaya
cual lobos rapaces tus verdugos,
han de venir a comerte,
y si en el herirte esta el arte,
ellos se han de ir sin devorarte.
Y duele más un alma herida,
un alma herida sin perdón
duele más que el cuerpo,
que una astilla o un gran hincón;
duele amor del cielo,
así como en el alma un ardor,
no lo escribo cariño mío,
acabé con mis poemas,
cásate, hoy me voy.
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miércoles, 28 de septiembre de 2011
El elfo Singán...
![]() |
Para el invierno Singan, decidió emigrar, un caballo alado había domado… Ya en el cielo Singán descubrió un secreto, que la familia real tenía un decreto. Él siguió hasta estar en lo correcto y en efecto, mientras iba andando encontró casi volando un pequeño folleto, como pergamino iba revuelto. ¡Que es esto! Dijo Singán inquieto.
La princesa Gamussa se tenía que casar, era una bella ninfa, que a todos lograba encantar; su natural belleza e ideal destreza para la danza era con certeza una irremediable, inmutable intachable… ¡Ella era perfecta! Y Singan aún lo sabe.
Un solo pensamiento, de una proeza era todo lo que necesitaba… Si lograba con valentía y promesa, su enfoque conseguiría. Mientras nuestro Singán meditaba en el páramo; a la hechicera Jinata encontró enfadada… <¡Maldición! ¡Maldición!> gritaba la vieja <¡En la perdición estoy>
Singán descubría más que una amenaza, la venganza de una mala mujer. Después de todo dijo Singan,
Singán fue a un poso mágico, y al lanzar un peso, pidió un deseo; La apariencia de una princesa Singán tenía, y en búsqueda de la tonta bruja Singán iba.
Al llegar al valle, la hechizera no estaba, la historia peligraba si no la encontraba. <¿A dónde va?> preguntó al jilguero,
En el camino Singán un plan ideaba, y en lo que menos pensó en el valle del norte estaba.
Su última maldición lanzó la hechicera, a lo que ella pensaba que la princesa era.
¡Oh no! ¿Qué sucedió con Singán? ¿En una rana? ¿El beso de una princesa?¿Cien años de sueño?¿O sería una bestia? ¡Oh no! Pobre Singán ¿Qué habrá pasado?
Tranquilos amigos, Singán no ha muerto, es la estrella, así que tiene que seguir luchando por ella. ¿Qué pasó entonces? ¿Cuál fue el acontecimiento? Que desde su nacimiento Singán no fue feliz, si no hasta después de la maldición, porque no era ninguna unción a quien no había sido feliz…
Así Singan en su mismo estado, y la bruja que ni cuenta se había dado, pensó que lo había logrado. <¡Que tonta! ¡Que tonta!> desde el otro lado, celebraba la princesa, el acontecimiento le había encantado.
La boda llegó, un día de primavera, un día en el que su castigo recibió la malvada hechicera. Por fin esta historia acaba en un final feliz para nuestro querido Singán, no hay más ningún desliz. En un castillo lejos de la maleza, Singán ganó, no solo ser parte de la realeza, gano ganó a su eterna compañera, una bella doncella, una bella princesa….
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martes, 27 de septiembre de 2011
Eres mi sol, mi único sol...
Montadas de un hipogrifo,
por el cielo violeta vuelan,
las esperanzas en vida;
más allá a lo lejos,
llega la primavera.
Los riachuelos cantan,
con magia de dioses,
mientras espantadas las rocas,
chillan vigorosamente,
y así nacen los diamantes.
¡Cuánto te amo!
y el atardecer ha llegado,
flotan las nubes a tu lado,
¿cómo estará el mar?
no, solo se de mi.
Yo tengo la mente grande,
no sé si es de amargura,
o si de locuras estoy lleno,
más que de ilusión,
bien, te quiero.
Hoy mis manos tiemblan,
más que cansado,
tal vez te conozca,
te dedico mis fuerzas,
si estás al otro lado.
Aunque un niño débil soy,
todas mis fuerzas para ti,
te amo y no veo tu bondad,
mientras en tu caridad,
todo lo que puedo hacer.
Nunca he conocido
el cansancio como el de hoy,
no quiero hablar de lo que hay,
y si no hay nada,
quiero vivir en tu silencio.
Mira como gozan los prados,
como los arboles estilan alegría;
si bailar pueden con felicidad,
se habría inventado,
nuestro baile inevitable.
Cuando los problemas vengan,
y aún no este yo; para cuidarte,
solo sé un secreto del aire,
¡el viento cambia de dirección!
mándamelos y lucharemos.
Tal vez nunca lo sepas
¿Quién sabe que hay magia?
solo las que creen en ella,
yo creo en ti,
y sin duda; vives.
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Ni un paso más...
Ni un paso más,
trato de evadirme,
de rendirme vengo
te tengo en mi cabeza,
y reza mi corazón;
una leve oración,
como canción suena,
de pena ha de ser.
¡Cuidado! De volver,
dicen que de regreso,
ileso nadie ha vuelto,
inertes se han visto;
Insisto, no vuelvas,
mas pruebas te aviso,
es conciso la ida,
a tu venida, muero.
No mires,
nisiquiera eso,
te beso en mi mente,
presente ya no estás,
ahora vas sin mi,
sin mi mismo voy yo,
se cayó mi alma aquí,
hasta aquí llego yo.
Adiós lamento,
el momento ha llegado,
ha rayado el alba
de lo malva lo dificil,
ha sosegado mi alma dócil,
solo sigo al destino,
mohino mi cuerpo,
en el camino sigue.
Ni un paso más,
suplica el caminante,
en su incesante sendero,
el cordero muere,
y si viniere la bestia,
de agustia morirías,
y si no te irías,
se va tu tiempo.
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ni un paso mas
viernes, 23 de septiembre de 2011
Adiós Madrugada...
Hola madrugada, alguien dijo que llegarías. Pero no me dijeron cómo era tu silencio y soledad. Hola madrugada, te esperé irremediablemente mucho y me has decepcionado. No hay más que palabras, y los postes de luz alumbrando desde lo lejos de mi pueblo. ¿Qué eres madrugada? Porque estás tan humillada y todos descansan sobre tu lecho. Y ¿porqué hombres locos en la calle, gritan, caen ebrios sobre tus pies y jamás los sacudes. ¿Por qué soportas los extremos? Por qué me has dejado solo frente al ordenador, y me arrebatas tu lecho de los ojos. ¡Que absurdo es el café! Me malogra horriblemente los intestinos y encima no me deja dormir. Lo amo, pero lo dejaré, dejaré caerlo desde el onceavo piso donde estoy.
Hola madrugada, gracias por tus palabras, me has vuelto un escritor sin conocimiento de las metáforas y reglas literales. ¿A quién le importa, no? Si el talento la gente no lo aprecia, solo la fama y el dinero. ¿Entonces que importa? Quisiera decir palabras feas, pero mis principios me tapan la boca, y eso es bueno, porque mis principios son mis principios.
Gracias por estar conmigo madrugada, por dejarme solo y por estar acompañado, porque después de todo has de ser alguien de a quien todo el mundo se burla, yo, en el pasado, ahora casi nada ha cambiado, sigo reposando entre ti, mientras los demás sueñan, yo cumplo mis sueños. Adiós madrugada.
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Junior Jara Pezo
martes, 20 de septiembre de 2011
Inherente...
Yo se llorar,
se sentirme vacío;
río todo el tiempo,
por dentro tiemblo.
Se ofenderme,
tengo sentimientos,
he sentido frío,
incluso abrigándote.
Soy fugaz,
aunque con el tiempo,
he estado ahí,
hasta molestarte.
Soy humano también,
aunque siempre inherente,
he llorado largamente,
solo hasta recién.
Hoy me tengo que ir,
hasta un camino sin vivir
la muerte esta llamando,
cantando llega mi fin.
Me he sentido acompañado,
y si en el pasado me has amado,
no importará el presente,
pues ya estoy inerte,
me ha llevado la muerte…
se sentirme vacío;
río todo el tiempo,
por dentro tiemblo.
Se ofenderme,
tengo sentimientos,
he sentido frío,
incluso abrigándote.
Soy fugaz,
aunque con el tiempo,
he estado ahí,
hasta molestarte.
Soy humano también,
aunque siempre inherente,
he llorado largamente,
solo hasta recién.
Hoy me tengo que ir,
hasta un camino sin vivir
la muerte esta llamando,
cantando llega mi fin.
Me he sentido acompañado,
y si en el pasado me has amado,
no importará el presente,
pues ya estoy inerte,
me ha llevado la muerte…
jueves, 8 de septiembre de 2011
100 días Antes...
Siento que;
cien dias quedan;
y tristes se enredan,
las horas perdidas.
Pienso que mi fin,
nunca ha sido claro,
y aun sin haber fracazado,
no he de despedir,
un abrazo, un desliz,
que vuela,
el aire se lo lleva.
¿Para que he venido?
ni mi más sútil vecino,
me ha contestado,
he encontrado en lo merma,
unos ojos azules,
celestes,
verdes agua, no sé;
solo sé de la verdad,
aquel diamante
valiente, feliz
brillante.
La fe que he unido,
oculta en un vaivén,
como fiera desfila,
ante un batallón,
batallón de mentiras.
Sopla,
sopla el viento,
ante mi ida,
añora mi regreso,
y aunque para llorar,
siento que estoy hecho,
hoy he descubierto,
que un elipse partido,
canta desde cerca
en mi cara una oda,
una sonrisa de despedida.
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Junior Jara Pezo,
Niorbog y sentidos
viernes, 26 de agosto de 2011
Corazón...
Corazón infinito,
que sigue,
tras venganza de dagas
y traición del sol.
Corazón que no muere,
que encanta el abandono,
que ríe entre penas,
la congoja que abono.
Corazón que es fuerte,
libre, tal el aire,
el universo es chico,
corazón para todos.
Corazón que soporta
no se rinde tan fácil,
no se quiebra en tierra,
ni llora en la guerra.
Corazón que ama,
que entrega y apremia,
ternura y encanto,
corazón que enamora.
Corazón alegre,
que trae sonrisas,
que baila y que canta,
que encanta las brisas.
Corazón estupendo,
que con valentía y estruendo,
mueve los pies,
y muere corriendo
Corazón flagelado
que lo entrega todo,
hasta abrir los ojos,
a un mundo cegado.
Corazón mártir,
que regala sus días,
en tierras lejanas,
tormentas; sequías.
Corazón de amigo,
que está siempre ahí,
que está a tu lado,
llorando contigo.
Dedicado a E. Perez
Por enseñarme cualidades que nunca había visto en mi corta vida
©Foto tomada por Niorbog - Abril 2011
viernes, 19 de agosto de 2011
Dibújame una sonrisa...
Tengo tu sonrisa,
grabada en mi mente
pero en cuanto vino la brisa
ya estabas ausente,
todo sucedió tan de prisa,
todo sucedió en mi mente.
Tengo tu honor,
entre el fuego y mi valentía,
en mis cantos en tenor,
para salvarme de la hipocresía,
¡Adiós! a aquel estupor,
lo sé; vivimos con alegría.
Gracias por tus abrazos,
por todos tus sentidos,
en todos los tropiezos,
me has levantado del suelo,
y en mis momentos escasos,
no ha habido más consuelo.
Extraño tu firmeza,
¿Por qué te fuiste?
¿Por qué olvidaste nuestra promesa?
como un ave sin alpiste,
me lamento con torpeza,
¿Cómo más estar? Si ya no volviste.
Me dejaste tus rimas
como ves, padezco con ellas,
gracias por tu talento,
tus minutos inmortales,
tus escenas triviales,
tu desinteresado aliento.
Hoy te extraño más que nunca,
solo que el nunca es nada,
y tu fuiste cual ave nodriza
en mil segundos en la ensenada,
hoy te reclamo; con un por favor,
dibújame una sonrisa.
grabada en mi mente
pero en cuanto vino la brisa
ya estabas ausente,
todo sucedió tan de prisa,
todo sucedió en mi mente.
Tengo tu honor,
entre el fuego y mi valentía,
en mis cantos en tenor,
para salvarme de la hipocresía,
¡Adiós! a aquel estupor,
lo sé; vivimos con alegría.
Gracias por tus abrazos,
por todos tus sentidos,
en todos los tropiezos,
me has levantado del suelo,
y en mis momentos escasos,
no ha habido más consuelo.
Extraño tu firmeza,
¿Por qué te fuiste?
¿Por qué olvidaste nuestra promesa?
como un ave sin alpiste,
me lamento con torpeza,
¿Cómo más estar? Si ya no volviste.
Me dejaste tus rimas
como ves, padezco con ellas,
gracias por tu talento,
tus minutos inmortales,
tus escenas triviales,
tu desinteresado aliento.
Hoy te extraño más que nunca,
solo que el nunca es nada,
y tu fuiste cual ave nodriza
en mil segundos en la ensenada,
hoy te reclamo; con un por favor,
dibújame una sonrisa.
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donde niorbog,
Junior Jara Pezo,
Niorbog
miércoles, 17 de agosto de 2011
¡Buen Intento!
En cuanto en tu territorio,
no dejas de mirarme,
en atarme; tu intento;
presiento que pierdo;
esfumarme sin un paso;
elegante como espuma,
una duna en mi carrera,
una ladera empinada,
y si en la nada he de quedarme;
sentarme entre la seda,
solo gritaré te quiero,
mientras intento desatarme.
Si la mala magia no me mata,
correré hasta el invierno,
en el infierno bajo un paragua,
mientras el agua te baña,
y si no te daña el fuego
tu ego que lo haga,
así se paga una deuda
en una feuda piel,
que entre la miel y el espejo,
un tejo borroso,
mal dicho dulce movimiento,
entre los cimientos de tus pies; gracias,
¡Buen intento!
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No me vuelves a engañar
jueves, 11 de agosto de 2011
No soy poeta...
solo digo palabras tiernas,
escucho el mar, y;
balbuceo cosas sin parar;
no veo el tiempo y lloro,
lloro, y me enamoro,
adoro mi emoción
y a mi decepción añoro.
Soy un ogro entre el puente,
y en la indecisión de mi mente,
mis palabras son cazadas
atadas y se olvidan,
sentenciadas a la muerte,
soy cuerdo, pero olvido,
¿En que lío ando metido?
Mas de tres versos;
digo cuando callo,
cuando me concentro, caigo,
en un agujero demente
de un escritor elocuente,
que no para de dibujar,
en un viejo cartón,
palabras con tangente.
Retazos de palabras,
entre letras libres veo,
y no dejo que me llene,
un leve palabreo,
pues no soy un poeta,
solo soy un lector,
de un epítome ausente,
simple y sagaz libro,
que guardo en la mente.
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no soy poeta,
poeta
sábado, 6 de agosto de 2011
Se fue en primavera...
Fue un día cualquiera,
que aprehendió sus sentimientos,
pasó por los cimientos,
se fue por la ribera,
y entre llantos y lamentos,
se fue en la primavera.
Lloré más que el invierno,
por el presente diferente,
pues creí que seria eterno,
más duradero, ineficiente,
y soñé con ese infierno,
tan falso e incoherente.
Se fue en plena gloria,
a pesar de lo que sentía,
dejándome en mi historia;
Y cuanta cosa acontecía,
solo pasaba en mi memoria,
Ya nada existía.
Estuvo entre la gloria,
entre la salvaje tempestad,
en los atardeceres de euforia,
mi amargura y longanimidad;
fue argumento en mis historias,
tristeza y felicidad.
No hay más que decir,
es una nueva era,
y aunque no quiera vivir,
hay una vida entera,
¿Por qué no admitir?
ella se fue en primavera.
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primavera,
se fue en primavera
miércoles, 29 de junio de 2011
Venenoso...
En la sombra de un ciprés,
En medio del infierno,
Bajo una vista de revés
Un pantano sempiterno,
Con espigas y cizaña,
Asusta y grita con veneno.
Entre las flores marchitas
Se encuentra su llanto,
amargas y toscas lagrimas,
Que liquidaron los jardines
¡Es incoherente y sin gracia!
Ver los finales ruines.
Agonizan las palabras,
Condenadas por el desazón,
Con el orgullo y gritos de guerra,
Mueren todos los sueños,
En medio del abandono
¿Dónde están sus dueños?
Mundo hecho trizas,
Destruido, sin nada de fe,
Has de mirarme con esos ojos,
Y decir lo que ocultan tus verdades,
Llorar entre maremotos dóciles,
Y ahogarte en aquellas vanidades.
Después de todo no hay caminos,
después de todo no hay cura,
Ellos viven mientras muero,
Y han muerto en mi ausencia,
Suplicando con clemencia,
Por la paz del mundo entero.
Si conocieran la angustia,
Morirá en un segundo,
Y solo habría en este mundo,
Entre lo cruel y ponzoñoso,
Una mascara uniforme,
La de un hombre venenoso.
lunes, 25 de abril de 2011
Yo soy...
Yo pienso que soy del campo,
y tengo una afición por la libertad,
creo que fui criado por un duende,
vivo la magia, sin importar donde.
Creo que no soy del mundo,
pero me fascina cada detalle,
mi sangre es incolora,
pero más que color nada implora.
Creo que conozco el amor,
pero no me he atrevido a amar,
creo que conozco tus defectos,
pero nunca he sabido odiar.
Soy del mar, sin duda,
amo la playa más que nada,
y amo en la noche los desvelos,
y en la madrugada ver los obelos.
Sin duda no soy listo,
porque aún no sé hablar,
tartamudeo y soy nervioso,
y hasta en el silencio estoy ansioso.
Creo que soy de la nada,
y para hacer mucho estoy,
es chistoso cuando espero,
cuando tengo lo que quiero.
En si soy poco,
mucho si lo quieres,
cuando creen que empeñesco,
en cuando veo que mas cresco.
y tengo una afición por la libertad,
creo que fui criado por un duende,
vivo la magia, sin importar donde.
Creo que no soy del mundo,
pero me fascina cada detalle,
mi sangre es incolora,
pero más que color nada implora.
Creo que conozco el amor,
pero no me he atrevido a amar,
creo que conozco tus defectos,
pero nunca he sabido odiar.
Soy del mar, sin duda,
amo la playa más que nada,
y amo en la noche los desvelos,
y en la madrugada ver los obelos.
Sin duda no soy listo,
porque aún no sé hablar,
tartamudeo y soy nervioso,
y hasta en el silencio estoy ansioso.
Creo que soy de la nada,
y para hacer mucho estoy,
es chistoso cuando espero,
cuando tengo lo que quiero.
En si soy poco,
mucho si lo quieres,
cuando creen que empeñesco,
en cuando veo que mas cresco.
lunes, 14 de marzo de 2011
Mentirosa...
En un fragoso mar,
De donde nacen los torrentes,
Me pregunté, si puedo, un día
Pero la celada calló,
Oscura desde entonces su lengua,
Por las calumnias y el abandono,
Y una pisca de verdad entre si,
Con el ocultismo tras su silueta.
Entre sus dientes lo efímero,
Cambian y cambian los diamantes
Hermosos y simplones relucen,
Y hasta caí en el peligro de creer,
En la magia nula de la mentira,
Desde entonces sin descanso,
Y ahora exhausto no paro de contar,
Sus pequeñas y grandes mentiras.
¡Fingida su gran pasión!
Yo lo exclamo sin llanto,
Sin dar una gran risotada,
Ni un falso discurso de superación
Si me quiso, bien por mi,
Bien por ella por disfrutar
Lo que nunca fue suyo,
Lo que se va con el destino.
Los momentos los viví,
Mentiras o no,
Los goce con algo de plenitud,
¡Y es bueno dudar a veces!
o en la mentira viajaría,
Torpe y siempre humillado,
Sin seguir el camino de mis ojos,
He de pisar el suelo de nuevo.
Si la cuenta no termina
¡Común mortal que soy!
Vocéame a gritos las cifras,
También saber donde estás,
Lo hago ahora, sin respuesta,
Ruego saberlo antes de morir
Si eres mortal como tus mentiras
O si para seguir viviendo, mentirás.
De donde nacen los torrentes,
Me pregunté, si puedo, un día
Pero la celada calló,
Oscura desde entonces su lengua,
Por las calumnias y el abandono,
Y una pisca de verdad entre si,
Con el ocultismo tras su silueta.
Entre sus dientes lo efímero,
Cambian y cambian los diamantes
Hermosos y simplones relucen,
Y hasta caí en el peligro de creer,
En la magia nula de la mentira,
Desde entonces sin descanso,
Y ahora exhausto no paro de contar,
Sus pequeñas y grandes mentiras.
¡Fingida su gran pasión!
Yo lo exclamo sin llanto,
Sin dar una gran risotada,
Ni un falso discurso de superación
Si me quiso, bien por mi,
Bien por ella por disfrutar
Lo que nunca fue suyo,
Lo que se va con el destino.
Los momentos los viví,
Mentiras o no,
Los goce con algo de plenitud,
¡Y es bueno dudar a veces!
o en la mentira viajaría,
Torpe y siempre humillado,
Sin seguir el camino de mis ojos,
He de pisar el suelo de nuevo.
Si la cuenta no termina
¡Común mortal que soy!
Vocéame a gritos las cifras,
También saber donde estás,
Lo hago ahora, sin respuesta,
Ruego saberlo antes de morir
Si eres mortal como tus mentiras
O si para seguir viviendo, mentirás.
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te amo
viernes, 11 de marzo de 2011
Una sombra en la colina...
He de abrir bien los ojos,
Cuando en lo sempiterno,
Muy a la distancia vea,
una sombra en la colina.
He de sembrar misterios,
Pero no tiene sentido,
Soy su propio verdugo,
Quien silencia el sonido.
Subir si puedo,
Pero no bajaré si veo,
Una sombra en la colina,
¡Has de ser tu!
¿He de verte en la distancia?
¿He de llorarte en la lejanía?
O has de venir en tiranía,
A lanzarme tu fragancia.
He de divisarte un poco más
Un minuto o mil horas,
El chaspeo de tus mantos,
El volar de tu velo negro.
¿Han de brillar tus ojos?
Bajo el sol ¡Tan hermosos!
O solo como siempre,
Un mínimo punto, Tú.
¡Consuélame en el calor!
No estaré tranquilo,
Si a lo lejos te veo,
Una sombra en la colina.
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has vuelto,
Junior Jara Pezo,
Niorbog,
tu puedes regresar,
una sombra
lunes, 21 de febrero de 2011
¡Llore pues damisela!
Crueles se marchan,
Las lágrimas de rabia
¿Qué ha de pensar?
Entre los pesares y anhelos,
Que recorren su mente,
Entre pensamientos eternos.
Las tardes se tiñen,
Ante la triste ausencia,
De un nadie presente,
Y de algunos deseos,
Que se pierden en las horas
¡Malditas horas de angustia!
Que más lejano,
de la felicidad y sus ojos,
de la vida coherente,
en un trigal poético,
capataz de sus miedos,
consuelo en el tiempo.
¡Llore pues damisela!
Su llanto aleje la cizaña,
De este lugar mal destinado,
De las barreras que nacen,
Cada paso de mentira,
Del mundo maniatado.
Pague pues, cada error,
Su falso destino,
Cada mentira que creyó,
Persiga cada pendiente,
Si una congoja es necesaria
No pare el llanto damisela.
Las lágrimas de rabia
¿Qué ha de pensar?
Entre los pesares y anhelos,
Que recorren su mente,
Entre pensamientos eternos.
Las tardes se tiñen,
Ante la triste ausencia,
De un nadie presente,
Y de algunos deseos,
Que se pierden en las horas
¡Malditas horas de angustia!
Que más lejano,
de la felicidad y sus ojos,
de la vida coherente,
en un trigal poético,
capataz de sus miedos,
consuelo en el tiempo.
¡Llore pues damisela!
Su llanto aleje la cizaña,
De este lugar mal destinado,
De las barreras que nacen,
Cada paso de mentira,
Del mundo maniatado.
Pague pues, cada error,
Su falso destino,
Cada mentira que creyó,
Persiga cada pendiente,
Si una congoja es necesaria
No pare el llanto damisela.
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viernes, 21 de enero de 2011
Puedes regresar...
Puedes regresar
Entre las sombras,
Las sonrisas,
Mis obras perversas,
Cuando el reloj pare,
El tiempo es tuyo,
De regresar aquí,
Y cerrar la puerta.
No caigas al fin del camino,
Que tus palabras vengan,
A donde no hay silencio,
Donde no hay riesgo.
Estoy yo aquí,
En el comienzo,
De lo incoherente,
De lo inocente.
No digas adiós de vuelta,
En el lenguaje de tu cuerpo,
No necesitas despedirte,
Para creer en lo que es tuyo.
Este es tu éxito,
El camino sigue,
El camino de regreso,
No necesitas callar.
Aquí esta tu oscuridad,
Si necesitas de la noche,
Para vivir como yo,
Para sentir quien eres.
Porque yo deseo verte,
De lejos así sea,
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viernes, 24 de diciembre de 2010
Queremos estar con nuestro hijo...
Jamás imaginé que aquella noche se convertiría en la mejor Navidad que viví en mi vida.
Todo comenzó con un día que llamaron a nuestra casa. Nuestro único y pequeño hijo había tenido una convulsión en su ultimo día de escuela. Era casi fin de año. Mi esposa llamó a la oficina, tomé el carro sin pensarlo un segundo y me dirigí a la clínica. Nuestro hijo estuvo inconsciente durante dos días, al tercero sorprendentemente despertó. Ya era casi navidad, solo faltaban tres días, y vivíamos muy preocupados de lo que el pudiera tener.
Esperábamos que no fuera nada malo, pero nuestras ilusiones se hicieron triza cuando dos días antes de Navidad, el medico nos dijo que era muy grave lo que sucedía en su pequeña cabeza, debido a la enfermedad que padecía desde que había nacido. Nos sentíamos torturados cuando nuestro hijo nos decía, “Ya va a llegar la Navidad, papás ya quiero ir a casa, quiero ver el arbolito que armamos ese día” “Mamá, ¿ya pusiste las luces?” y preguntas como esas. Porque sabíamos que tal vez no estaría en casa para Navidad.
Al día siguiente cuando fuimos a cuidarle nuevamente, el medico nos dijo que sin duda él debía quedarse internado durante mucho tiempo más. Pensábamos que eso era lo peor. Pero no, ese día nos dijeron que las visitas acababan a las cuatro de la tarde el día veinticuatro, lo cual significaba que nos permitirían pasar la noche buena y el inicio de la navidad juntos, como una familia. No teníamos familia en la ciudad de Lima, mi familia vivía en Trujillo al Norte del Perú, y la familia de mi esposa estaba completamente en Miami. ¿Con quien podríamos pasar Navidad, si no sería con nuestro hijo? Él era lo único que teníamos aparte de tenernos como esposos. Era nuestra adoración y lo que más amábamos en el mundo.
Ese día veinticuatro hasta casi las cuatro, nuestro hijo convulsionó ocho veces, y se desmayó muchas veces también, era penoso ver sus ojos rojos a causa de las medicinas, de las inyecciones y análisis por los que pasaba a diario. El médico nos dio solo malas noticias ese día. Nos dijo que su cerebro estaba sufriendo graves daños los cuales lo estaban haciendo desfallecer de una forma acelerada, que era imposible encontrar más pronósticos, y que lo mejor sería llevarlo a los Estados Unidos, para que pueda pasar por análisis mas rigurosos. Estábamos dispuestos a hacer eso, pero lo único que queríamos era a nuestros hijos en nuestra casa. Él había sido la luz de todas nuestras Navidades, lo amábamos tanto y deseábamos que él pase Navidad con sus padres, no en una cama de la clínica y sin nosotros. Porque nosotros no dejaríamos de pensar en él. Sería imposible, no verlo abrir sus regalos, como en cada Navidad que había pasado.
Muchas veces pasó por nuestra mente, sacar a nuestro hijo de la clínica, pero el necesitaba oxigeno, en ocasiones en las que se le iba a la respiración, necesitaba medicinas y una atención especial. Necesitaba vivir, y sería injusto si lo sacábamos de la clínica. Pero era injusto, que restrinjan las visitas ese día en la clínica. Él se sentiría muy solo. No nos queríamos imaginar como estaría sin nosotros.
Las cuatro de la tarde aparecieron cuando contemplábamos a nuestro hijo durmiendo, la enfermera dijo que era hora de retirarnos. Fue imposible hacerlo. Le di un besos en la frente, y lo abrazamos ambos. Sorprendentemente y después de muchas horas él se levanto. “Se tienen que ir verdad” “Sí, mi amor” escuché a la temblorosa de mi esposa decir. “Feliz Navidad, mamita, feliz Navidad papito” y alzo sus pequeña manito. Lloraba una y mis veces por segundo, no podía soportarlo.
Salimos de la clínica, y en el auto, yo y ella llorábamos, era injusto que una Feliz Navidad de los extraños no pudiera significar nada. ¿Una Feliz Navidad? Si simplemente la Navidad no hacia mas que convertir en un desastre nuestras vidas. Al llegar a nuestra casa, nos recostamos en la cama, viendo un álbum de fotos de nuestro pequeño hijo, era imposible pensar que la felicidad se iba arruinando cada segundo que su cerebro desfallecía. Ambos nos quedamos dormidos.
Al levantarme me encontré solo en la cama. Al salir a buscar a mi esposa, la encontré sentada en el árbol, con aquel obsequio que habíamos comprado hace algunos días para nuestro hijo. “Es injusto, es injusto” “¿Por qué Dios nos hace esto?” No dije nada, la abrasé y nos pusimos a llorar.
“Vayamos” “Vayamos” “Sé que nos dejarán entrar” Me dijo. Sin pensarlo ambos nos pusimos nuestras casacas. El reloj del auto marcaba las diez de la noche. Al llegar a la clínica ya eran las diez y veinte, entramos entre una diez personas que estaban en la recepción, solo una chica y dos vigilantes aguardaban a cualquier emergencia incluso de Navidad, un herido por un fuego artificial entraba en una camilla, para sorpresa nuestra, era casi un niño, lloraba por el dolor de aquel silbador que se había estrellado contra su pecho. ¿Cómo estaría nuestro hijo?
“Señorita, debemos entrar, nuestro hijo solo tiene seis años, él esta en el cuarto doscientos cuatro, y el está solo, estamos trayendo su regalo y algunas cosas para cenar, por favor queremos verlo, no podremos estar asi toda la noche” dijo mi esposa con desesperación. “Lo siento señora, pero la ultima palabra ya esta dicha, es imposible”
“Por favor señorita” “Queremos estar con nuestro hijo”. Era imposible decir lo imposible de la situación, tanta la única chica de recepción como los vigilantes nos decían repetidamente que era imposible pasar, mientras que algunas personas aguardando en la recepción. Durante todo ese tiempo había estado ahí un señor de una presencia imponente.
La figura imponente se acercó hacia la recepción. “Que sucede” “Señor, ellos quieren pasar, pero ya les dije que es imposible” “Nuestro hijo está ahí”, dijimos casi al unísono con lagrimas en nuestros ojos. “Lisa, déjalos pasar” “Adelante” dijo la receptora al instante. Jamás nos habíamos imaginado que aquel tipo tenía la potestad de poder decir o autorizar si alguien podía entrar.
Al entrar al cuarto donde estaba nuestro hijo, él estaba despierto. “Sabía que vendrían” “Los amo papás, son los mejores del mundo” Nuestros corazones sintieron aunque sea un poco de felicidad después de muchos días. Lo abrazamos y lo besamos miles de veces esa noche. Las doce de la noche llegó, habíamos traído una mini cena de Navidad, con trozos horneados de pavo, refrescos y Panetón, que habíamos comprado en una Pollería antes de entrar a la clinica, aún se notaba algo caliente. Nos abrazamos, y le dimos su presente. Lo recibió con sonrisas continuas durante toda la noche. Lastimosamente el no pudo comer de nuestra cena, pero cogía servilletas y me limpiaba la boca cada vez que me la ensuciaba con el aderezo. No parábamos de sonreír y ser felices. Los fuegos artificiales no paraban de sonar, y encenderíamos fuegos artificiales y tronadores para la próxima Navidad.
Fue la mejor Navidad, la mejor, mejor de toda mi vida. Lloré muchas veces por la emoción interminable e infinita de ser padre de aquel angelito, sobre todo cuando nos dijo, que era el mejor regalo que había recibido en su vida, pensamos que se refería al que le dimos, y nos dijo “No, por eso no, gracias por venir papás, me sentía muy solito” “Gracias por ese regalo” Ambos nos acostamos a su costado, nos abrazamos cientos de veces. No me casaré de repetir que fue la mejor Navidad, que pasamos, aunque solo haya sido por un corto momento. Nos quedamos dormidos después de muchas palabras, abrazos, y mucho amor.
La voz de mi esposa me levantó a la mañana siguiente. La velada había sido la mejor, pero durante aquella mañana se reveló la realidad. Nuestro hijo no se levantó más, me basta decir eso. El resto del día fue terrible, y hubiera sido peor, de no haber sido por aquella hermosa noche de Navidad. No volví a ver sus ojitos abiertos nuevamente, no volví a escuchar su vocecita de ángel, pero había pasado la mejor Navidad, junto a él y junto a un ser que aún amo. Y sé que volveré a ver esos ojitos alguna vez más, para celebrar una Navidad que será eterna...
Escrito por Junior Jara Pezo.
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